Y la vida está compuesta de las decisiones que tomamos.
Incluso en este momento has decidido leer esto. Sin importar el motivo, hay un impulso que te lleva a tomar una decisión, puede ser ímpetu, un razonamiento lógico, un sentimiento. Cualquier cosa a la que preste atención en el momento de establecer una decisión puede hacer un giro de 360º a tu vida.
El tiempo que te demores para tomar una decisión, también es importante.
Si existe un análisis de la situación, este análisis puede depreciarse minuto a minuto. Así, como también hay decisiones que se deben tomar en un segundo.
Tanto si la cuestión es importante, banal, que te proporcione un tiempo para meditarlo o sólo sea un auto-reflejo instantáneo, debe ser esencialmente movido por lo que siente su CORAZÓN. Podría sonar cursi, pero es verdad.
El ki del asunto es poder leer lo que te dicta el corazón, y no preocuparse demasiado por el futuro. Lo que debe ser será.
Toda aquella decisión que es impulsada por el corazón, es una lección o vivencia que TÚ necesitas en un determinado momento para tu desarrollo.
Vivian Fretel


No hay comentarios:
Publicar un comentario