Realmente es la fe la que mueve todas las montañas…
Montañas que hiciste con tus pensamientos y acciones…
Montañas blancas, azules y verdes y marrones que se abren al nuevo mundo de tus días, ahora.
La fe, ese faro resplandeciente que permite ver y verte, esa luz que te llena de amor y claridad….esa luz que enciende todos los días tu voluntad y te da valor para seguir adelante….no la pierdas, aviva esa llama todos los días….ella te llevará por el camino del amor, de la mano de la humildad, enciende por eso esa llama no solo en ti, sino en los demás, y verás como se multiplica en las esferas del tiempo y la eternidad.

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